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El equipo de Innovación Social de Islas Responsables Lab (IRLab) organiza un taller formativo para analizar cómo medir los cambios generados por los proyectos sociales y sus efectos en la ciudadanía
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El viceconsejero del Gabinete del Presidente, Octavio Caraballo, hizo hincapié en que evaluar las iniciativas que se llevan a cabo son fundamentales en un territorio fragmentado como Canarias
Medir los cambios que generan los proyectos puestos en marcha por las entidades del tercer sector es fundamental para conocer su capacidad transformadora. Conocer las herramientas de evaluación de esas iniciativas y la metodología disponible es fundamental en ese proceso para mejorar los resultados en la atención a la ciudadanía.
Con el objetivo de dar a conocer la Teoría del cambio y los instrumentos para medir el impacto social de los proyectos que se desarrollan en el ámbito de la comunidad autónoma, el equipo de Innovación Social de Islas Responsables Lab (IRLab) del Gobierno de Canarias ha organizado una jornada de formación. La misma ha sido impartida por Beatriz Delfa en la que han participado casi 50 representantes de organizaciones del tercer sector y empresas de economía social de las islas.
El viceconsejero del Gabinete del Presidente, Octavio Caraballo, ha destacado la importancia de evaluar los proyectos que se ponen en marcha y medir su impacto social “porque permiten analizar los cambios generados por una intervención e ir mejorando los resultados de manera que contribuyan a mejorar la vida de la ciudadanía”.
Este debe ser el objetivo final, apostilló, y de ahí la relevancia de este tipo de propuestas de formación que pasan, indefectiblemente, por la coordinación entre las distintas administraciones y entidades sociales “para conocer lo que se está haciendo, escuchar y evaluar, especialmente en un territorio tan singular como Canarias, un archipiélago con circunstancias y realidades muy distintas de una isla a otra e incluso dentro de un mismo territorio”.
A su juicio, es preciso no solo poner en marcha propuestas encaminadas a “cuidarnos” como sociedad, sino a saber si esas propuestas son las correctas o están propiciando los resultados esperados que, insistió, “no es otro que transformar la vida de las personas y que tengan unas condiciones dignas, vivan en la isla que vivan”.
Uno de los principales retos de la evaluación del impacto social es pasar de medir las actuaciones que hacen las organizaciones sociales a conocer los cambios que generan sus actividades. La medición debe servir para entender qué está ocurriendo como consecuencia de una intervención y para orientar los proyectos, de tal manera que se puedan obtener resultados más eficaces.
Así, esta jornada -celebrada en el Hotel Escuela de Santa Cruz de Tenerife- puso el foco en la necesidad de avanzar en la medición de la actividad, de manera que las organizaciones puedan saber no solo qué han hecho o a cuántas personas han atendido, sino qué efectos han tenido sus proyectos y en qué medida han contribuido a generar
esos cambios.
La evaluación se planteó como una herramienta que puede integrarse en la propia gestión de las organizaciones y utilizarse para aprender de los resultados, revisar las actuaciones e introducir mejoras en los proyectos, y no únicamente como una valoración posterior de las actividades desarrolladas. Esta perspectiva implica también elegir las herramientas de evaluación en función de aquello que se quiere conocer y de las características de cada proyecto, en lugar de aplicar una metodología de manera automática porque no existe una única manera de medir el impacto.
Esta formación da continuidad a la jornada de Evaluación de Impacto Social desarrollada por IRLab el pasado mes de septiembre que abrió la oportunidad de generar un espacio de conocimiento e intercambio entre organizaciones y administración en torno a la evaluación como herramienta para conocer los efectos de las actuaciones que se realizan, aprender de las experiencias y mejorar los proyectos dirigidos a la ciudadanía.